Revelación de Jesús, el Dios viviente
En el blog
anterior les conté que habíamos quedado embarazados y fue un proceso increíble
y sobrenatural, aquí les voy a contar como fue la historia.
Mi mamá estaba
visitándome esa semana, porque ella vive fuera del país y me dijo que porque no
me hacia una prueba de embarazo, me la hice e inmediatamente salió positiva. Esa
misma noche, el dolor fue tan fuerte que me tumbo al piso, me sudaban las
manos, me sentía débil, entonces mi mamá me dijo que no era normal, y pedimos
una cita con mi ginecólogo, a los dos días nos atendió y me mando hacer dos
exámenes, uno de sangre y una ecografía, para descartar un embarazo ectópico (
que es cuando se fecunda fuera del útero, en las trompas y si no se actúa
rápido, puede explotarse y dejar a la persona estéril). Ese mismo día fuimos
hacernos los exámenes, y en la ecografía, el médico dijo que no era ectópico,
pero que era un aborto en curso o un embarazo con amenaza de aborto, fue frío y
directo, nos dijo que no nos hiciéramos ilusiones, que no había nada, que lo que
había se estaba perdiendo y simplemente el cuerpo lo iba a expulsar. Adicional
había una mancha alado, más grande de lo que parecía el bebé, y nos dijo que
era un rastro de sangre que estaba dejando el embrión al desprenderse, que ya
estaba casi afuera.
Esa noche salimos de ahí destrozados, confundidos y sin decir una sola palabra, los tres nos fuimos a nuestra casa y apenas llegamos mi esposo y yo nos pusimos a llorar. No entendíamos porque Dios había hablado tanto de una bendición, de unos hijos y ahora teníamos que pasar por esto, yo había sido obediente y recibía como resultado esto, que dolor tan grande. Pero aún en medio de ese dolor, me encerré en el baño y le dije a Dios:
Señor, si es
posible pasa de mi esta copa, pero que se haga tu voluntad y no la mía, si he
de a travesar por esto para poder entender y ser sensible al dolor de las
mujeres que han atravesado por esto, estoy dispuesta a ser usada por ti, heme
aquí una vez más.
El día número
10 desde que había empezado los dolores en mi vientre teníamos una siguiente ecografía
y Dios le dio un versículo a mi esposo que decía: “yo sé todo lo que haces.
He visto tu arduo trabajo y tu paciencia con perseverancia, has sufrido por mi
nombre con paciencia sin darte por vencido. No tengas miedo de lo que estas a
punto de sufrir. El diablo meterá a algunos de ustedes a la cárcel para
ponerlos a prueba, y sufrirán por diez días, pero si permanecen fiel, incluso
cuando te enfrentes a la muerte, te daré la corona de la vida.” Apocalipsis
2:2-3,10.
Luego de eso
fuimos a la ecografía, nos dijeron que aún el bebé estaba y que el coagulo de
sangre estaba disminuyendo, que esperáramos 15 días más para asegurarnos que el
embarazo continuaba. Ese día, fue el último día que tuve los dolores en mi
vientre, seguimos orando y confiando, aferrados a la esperanza de creer que aún
estaba ahí. Cada día, Dios nos regalaba promesas donde nos decía que creyéramos,
tuviéramos fe y que confiáramos. En medio de esa espera Dios hablo muchísimo y
sentí en mi corazón que me dijo: ´´Lo que el diablo ha querido matar, Yo lo voy
a multiplicar, y que serán dos bebés. ´´
En ese
momento pensé que me lo estaba inventando, pero aun así seguía orando acorde a
lo que sentía que Dios ponía en mi corazón y respaldaba con su palabra.
Pasaron los
15 días y fuimos a nuestra siguiente ecografía, donde antes de entrar ya
estando en el consultorio, entre al baño a cambiarme y le dije a Dios: ´´yo
solo te pido dos cosas, una, que haya un latido, que podamos escuchar su
corazón para asegurarnos que hay vida, y dos, si realmente esa voz venia de ti
y no me lo estaba inventando, que sean dos bebés. ´´
Pasé al
examen, me acosté en la camilla, y empezó la ecografía. Lo primero que dijo el
doctor fue: ¡¡Si hay latido!! Vamos a escucharlo, ahí sentí que Dios me
confirmaba una de sus promesas, había vida dentro de mí. Pero antes de escuchar
el corazón, el médico se quedó callado y miro con atención, nos dijo: No se
asusten lo que les voy a decir, no es malo, ¡¡pero!! ¡¡No hay un bebé, sino
dos!!, Wow, Yo me empecé a reír y en mi mente le dije a Dios: Entonces
si eras tú el que me hablaba, no estaba loca, siempre has sido tú, era tu voz,
eres real.
Estaba confirmando física y tangiblemente algo que, sino venia de Dios no podía ser real, como iba a tener dos bebés con latido dentro de mí. Eso solo era posible si Dios lo hacía, finalmente escuchamos los dos corazones. ¡¡Estaban perfectos!! No había una sola vida, había dos vidas dentro de mí. No podía parar de sonreír y aunque lo veía, no lo creía, era tan sobrenatural que no podía creerlo, pero ese es nuestro Dios, un Dios de milagros, un Dios que sana. Un Dios que da vida donde no la hay, un Dios que multiplica, un Dios sobrenatural.
Nuestro
embarazo siguió, a pesar de ser múltiple, por lo tanto, un embarazo de alto
riesgo. Pero, vimos como Dios cuido de nuestras dos hijas, ¡¡¡sí!! dos niñas, gemelas idénticas, Emma y Annie. Podemos
ver cada día como Dios mantenía su promesa y la mantendrá.
Esta historia
continuara…
Comentarios
Publicar un comentario